Crédito con
alguien del otro
lado.
Financiamos negocios de barrio en Capital Federal. En vez de darte plata, compramos lo que tu negocio necesita al precio mayorista, y te acompañamos cada semana hasta que camina solo.
El que arranca un negocio chico está solo, y caro.
Hay millones de personas que quieren abrir o agrandar un negocio de barrio y no tienen a quién pedirle. Growfit existe para eso.
“El banco no me presta”
Para una peluquería que todavía no existe o un quiosco sin balance, no hay crédito productivo. Te mandan a una tarjeta o a un préstamo personal.
“La fintech me cobra una fortuna”
Te prestan en dos clics, sin preguntar para qué, y el costo total supera el 150% anual. Si el negocio arranca lento, te comen las cuotas.
“Nadie me dijo cuánto vende un quiosco”
Cuánto deja, qué margen tiene, cuándo te quedás sin caja. La mayoría lo descubre cerrando. El conocimiento de cómo operar un negocio chico se pierde cada vez.
No te damos la plata.
Te compramos lo que necesitás.
La moto, los sillones, la heladera, el stock. Lo compramos nosotros, al precio que consigue un mayorista y no un negocio que recién abre. Pagás menos que comprándolo solo, y la plata nunca se desvía a otra cosa.
Y no te soltamos. Cada semana charlamos cómo vino todo. Si un mes se complica, lo vemos juntos antes de que pese. Un negocio chico no falla de golpe: vende menos dos meses y recién ahí deja de pagar. Nosotros lo vemos antes.
Honestidad ante todo: todavía no estamos prestando. Estamos armando los primeros casos en Capital Federal, de a uno y bien. Si te anotás, te escribimos cuando arranquemos.
Cuánto vende un negocio como el tuyo en tu zona, qué margen deja y qué cuota aguanta. Lo armamos juntos antes de prestar un peso.
Cuántas cuotas, de cuánto, y cuánto devolvés en total. Escrito, en un papel, antes de que decidas.
Si vendés más, si vendés un poco menos, si vendés mucho menos o si cerrás. Cada caso tiene una acción acordada de antemano. Sin sorpresas.
Cinco pasos, sin letra chica
Del formulario a la última cuota. Lo que un banco no hace y una fintech no quiere hacer.
Nos contás tu negocio
Llenás el formulario de abajo: qué tenés o qué querés abrir, en qué barrio, qué comprarías. Es corto. Si encaja, te llamamos.
Te conocemos en serio
Hablamos con vos, vemos tu local o tu idea, pedimos referencias. Tres semanas registrando ventas o cumpliendo tareas antes de decidir. Así sabemos que lo sostenés.
Firmamos el plan
Plan de negocio, cronograma de pagos con el costo total y qué pasa en cada escenario. Todo escrito antes de que firmes. Si no te cierra, no firmás.
Compramos y te acompañamos
Compramos lo que necesitás al precio mayorista. Dos cuotas quedan en reserva por si un mes viene flojo. Y cada semana charlamos cómo viene todo.
Terminás de pagar y seguís
Si te fue bien, accedés a un segundo crédito más grande. Y quedás en la red: otros emprendedores te ayudan, y vos ayudás al que viene atrás.
Lo que prometemos y lo que no
No prometemos montos ni aprobación: cada caso se estudia por separado. Lo que sí prometemos, lo cumplimos con todos.
Una cuota que no te ahoga
Nunca más de un tercio de lo que le queda al negocio después de pagar todo. Si el número no da, no prestamos. Es por vos.
El costo total, escrito
Vas a ver cuánto devolvés en total, en un papel, antes de decidir. Sin tasas escondidas ni cargos que aparecen después.
Sin punitorios que se acumulan
Si te atrasás, lo hablamos. No te vamos a hacer una bola de nieve de intereses sobre intereses. Nunca.
Precio mayorista
Compramos lo que necesitás con el poder de compra de muchos negocios. Pagás menos que comprándolo solo.
Dos cuotas de reserva
Desde el primer día quedan dos cuotas guardadas. Un mes malo no es un problema, es algo que ya habíamos previsto.
Primero chico, después más grande
Arrancamos con algo que puedas manejar. Si te va bien, el segundo crédito es más grande. Crecemos juntos.
Para el que tiene o quiere abrir un negocio chico
Arrancamos en Capital Federal, con negocios cuya economía conocemos bien.
Querés sumar un sillón y no te alcanza de una vez
Cambiar los sillones, poner un lavacabezas, comprar insumos por mayor. Lo que te permite atender más gente en el mismo local.
- Equipamiento comprado al mayorista
- Cuota pensada sobre lo que dejás por mes
- Plan por si un mes viene flojo
- Una red de otros peluqueros que ya pasaron por esto
Una heladera más es otro negocio
Heladera, freezer, estantería y el stock para llenarlos. El salto de quiosco de ventana a quiosco de verdad.
- Proveedores con precio por volumen
- Dos cuotas de reserva desde el día uno
- Seguimiento semanal de ventas
- Segundo crédito si el primero sale bien
Ya vendés, o tenés la idea. Te falta la compra grande.
Un local que quiere ampliar, o alguien que sabe exactamente qué hace falta comprar para empezar y nadie le dio una mano.
- Plan de negocio armado juntos
- Primero chico, después más grande
- Costo total escrito antes de firmar
- Nadie que te apure
Lo que nos suelen preguntar
¿Y si un mes vendo menos?+
Lo hablamos antes de que pese. Si la caída es chica, la cuota baja a un mínimo por un tiempo. Si es grande y dura dos meses, se pausa y revisamos el plan juntos. Todo esto ya está escrito en tu plan antes de firmar.
¿Por qué me compran las cosas en vez de darme la plata?+
Porque compramos al precio mayorista y pagás menos. Y porque así la plata va al negocio, no a otra cosa. Si el negocio cierra, el equipo vuelve y la deuda se achica.
¿Me van a mirar las ventas?+
Sí, con tu permiso y para ayudarte. Si cobrás por Mercado Pago, podés conectarlo. Si no, lo charlamos por WhatsApp cada semana. Es la única forma de ver un problema antes de que explote.
¿Cuánto cuesta?+
Todavía no hay números definidos. Lo que sí está decidido: el costo total va escrito en tu plan antes de firmar, la cuota no pasa un tercio de lo que te queda, y no hay punitorios que se acumulen.
¿Cuándo arrancan?+
No tenemos fecha. Estamos armando los primeros casos en Capital Federal, de a uno. Si te anotás, te escribimos cuando estemos listos para hablar con vos.
¿Qué necesito para aplicar?+
Tener un negocio chico o saber exactamente qué querés abrir y qué hace falta comprar. Estar en Capital Federal. Y ganas de que alguien te acompañe de cerca, con números arriba de la mesa.
Anotate y te escribimos cuando arranquemos.
Todavía no estamos prestando. Anotarte no te compromete a nada ni garantiza que te aprobemos. Solo nos dice que existís, y eso ya es mucho.
Sin spam. Podés pedir que borremos tus datos cuando quieras.